La Parida Gallery

La Parida Gallery

Habitación 115

Madrid, España

Exposición

La temática bajo la que presentaremos el trabajo de las artistas versará sobre el mito de la diosa neopagana Ceridwen. Ceridwen es en sí misma la buena y la mala madre, la madre demasiado buena y a su vez la mala madre, pues a pesar de que decide no matar a su cuarto hijo, lo abandona en el mar (el agua como símbolo del inframundo, frontera entre la vida y la muerte): decide no maternar al cuarto hijo, ese muchacho torpe que, descuidando el caldero, anula su mimada pócima, fuente de salvación para Afagduu.

La cantidad de simbolismo que existe en esta leyenda, engloba diversas formas de afrontar la maternidad y diversas formas de juzgarla. Pero esta hechicera no es tonta, como buena profeta y sabia, no acepta a ese hijo no elegido, pero lo abandona sabiendo que tendrá un buen porvenir. Ceridwen es madre, mujer y es bendecida por el don de la sabiduría poética, la inspiración y la profecía. Es una mujer humana, con sentimientos legítimos, desde bruja blanca, dadora y altruista, hasta bruja negra que desata su ira, enfurece… y siempre consigue retornar a su equilibrio.

Gata Cattana decía, “Las mujeres no somos ni malévolas, ni malignas, no engendramos el demonio y tampoco somos santas porque nos santificamos cuando llegamos a ser madres. Las mujeres somos mujeres”. Las madres, somos seres humanos y en nuestra condición de humanas, hay que aceptar que se erra y se acierta. Hasta las diosas se equivocan. Las diosas son mancilladas y traicionadas. Y la respuesta a estos estímulos es radicalmente animal y humana. De esta forma, con una estética punk y gótica, una estética muy alejada de la visión de una maternidad romantizada, presentaremos un espacio mágico, oscuro, como quien entra en la casa de una bruja. Entre las obras habrá un caldero en el cual elaboraremos una pócima de fórmulas mágicas.

Quien ahí deje su hechizo, se le otorgará unas semillas: si estas germinan durante un año, al año siguiente tendrán un generoso descuento en La parida Gallery. En resumen partiendo de esta figura y mito celta, propongo un acercamiento a la maternidad sin culpas, ni velos. Pero como la luna tiene dos caras, también demostrará esa fortaleza y hasta dónde llega la capacidad del amor de una madre. Y la sabiduría que conlleva el proceso de criar y maternar. Cómo la maternidad nos hace asumir retos y, superados, crecer a todos los niveles.

Artistas:

Julia Clara de la Torre Arriero

Sandra Montesinos

Ana Becerra

Leila Amat Ortega

Sobre el espacio

Directora: Leila Amat

La parida Gallery nace como galería, espacio artístico y proyecto que tiene como eje visibilizar a madres artistas principalmente, aunque las puertas están abiertas también a otras personas tales como les trans o intergénero que hayan parido o bien personas que hayan sufrido abortos y así lo plasmen en su obra. La parida Gallery tiene un claro objetivo político, activista y de crear archivo de madres artistas, ante el claro porcentaje de artistas visibilizadas que no lo son. Teniendo en cuenta que el arte es un trabajo no remunerado, los problemas para conciliar o emprender con su trabajo serán una evidencia en la propia Feria, pues muchas tenemos a nuestro cargo a nuestres hijes ese fin de semana. De esta forma, La parida Gallery propone en su propio espacio un lugar para que les niñes puedan sentirse integrades dentro del marco de la feria. Porque pienso que el arte no debería tener un público exclusivamente adulto. “Parida” es un adjetivo que califica cuando una mujer acaba de parir. Pero de esta palabra, del verbo “Parir”, se deriva otra opción semántica que refiere un despropósito. No hace falta ser filóloga para darse cuenta de cómo se burla y mancilla el propio acto de parir y ser madre. Mis artistas son madres encargándose del hogar, dándole el pecho a su hijo y entre ojera y ojera, entre el agotamiento más extremo que hayan vivido en sus vidas, entre lavadoras de cereales y leche, hacen una foto, esculpen, dibujan, escriben, componen, graban, maquetan, construyen su obra artística. Con el bebé en la teta o, pudiendo echar una cabezada, con su bebé dormido en el cuco.