Museo del Ruso

Alarcón, Cuenca, España

Directora:
Marisa Giménez Soler

El Museo del ruso fue fundado en 1956 por el pintor y coleccionista Miguel Ourvantzoff en un palacio renacentista del siglo XVI. Desde 2014 expone y difunde el trabajo de artistas contemporáneos y sus obras conviven, exposición tras exposición, con enigmáticos vestigios medievales. En su espacio también se organizan encuentros de arte y un festival de música ecléctica. 

Artista:
Calo Carratalá

Exposición:

“Viajes y territorios. Los puntos cardinales en la pintura”, es un proyecto expositivo basado en las experiencias de viaje del artista Calo Carratalá, plasmadas en las series “Noruega”, “Selvas” y “Tanzania”. Sus estancias al salir de viaje suelen durar en torno a un mes, tiempo que le permite involucrarse dentro del paisaje, encontrar locaciones, lidiar con situaciones inesperadas, no programadas, que siempre suelen surgir. Esta experiencia le permite “vivir” y “disfrutar” los sitios visitados para luego recrearlos y reinventarlos en el estudio.  El sistema de trabajo de los paisajes siempre parte de un trabajo de campo, tomando apuntes de la naturaleza – bocetos, dibujos, acuarelas, anotaciones y reseñas-, de los distintos lugares visitados, registrándolos en un bloc de dibujo formato A4 que siempre suele llevar consigo. Las fotos también forman parte del proceso creativo, registrando con la cámara los mismos sitios que va dibujando. Luego, regresa a la locación días después, cuatro, cinco o una semana, realizando, en algunas ocasiones, apuntes adicionales al óleo o acuarelas en pequeñas tablitas debido a su practicidad, donde anota rápidamente sus primeras sensaciones, así como el bosquejo de ideas, que luego se verán reflejados en el cuadro. Al término del viaje, todo este material recolectado es guardado en su estudio, donde permanece en un profundo sueño, hasta que pasado un año o más, es recuperado, iniciándose el proceso de pintado de una nueva colección de trabajos, óleos, dibujos, grabados… Para el artista es necesario asentar y madurar las sensaciones, reviviendo el viaje mentalmente una y otra vez, complementando la información con la revisión adicional de documentos y libros sobre los lugares visitados. “Me gusta que pase el tiempo para revivir el viaje, para no quedarme sólo con lo anecdótico. Creo que adquiere más peso la vivencia”, menciona Calo. Los viajes son para él aprendizajes espirituales, un recorrido introspectivo donde recupera el tiempo, así como la experiencia de mirar y sentir.